Vehículos autonómos, empleados robots, edición genética, erradicación del cáncer o incluso, una extinción masiva. 5 predicciones totalmente posibles sobre el futuro.

El futuro es un territorio incierto. Podemos intentar adivinar qué pasará mañana, pero no podemos describir con total certeza lo que nos espera. Sin embargo, sí estamos en la capacidad de hacer predicciones basándonos en el presente, observando lo que sucede hoy e intentando detectar cuáles podrían ser las consecuencias de las decisiones que tomamos ahora.

Algunas predicciones sobre el futuro han sido acertadas, pero muchas otras no. En 1964, Isaac Asimov predijo correctamente las videollamadas y las pantallas de televisión gigantes y planas, pero se equivocó totalmente al afirmar que en el 2014 los electrodomésticos del hogar utilizarían radioisótopos en lugar de electricidad y que "la humanidad sería prácticamente dependiente de una raza de máquinas".

Lo cierto es que más allá de predicciones apresuradas o fantasiosas, hay expertos de diversas áreas que hacen estimaciones futuras a partir de hechos y datos reales. Y esas son las previsiones que debemos tomar en serio porque son altamente posibles. Sin duda, nadie sabe realmente cómo será futuro, pero seguramente sea algo parecido a esto:

¿Los robots nos quitarán el empleo?

Según un estudio de la consultora McKinsey & Co. titulado Jobs Lost, Jobs gained: workforce transitions in a time of automation, más de 800 millones de trabajadores podrían ser sustituidos por robots en el año 2030.

Pero no todos los países se verán afectados por la automatización del sector laboral en igual medida. Esto varía de acuerdo a la situación industrial, los sectores predominantes y el grado de penetración de las tecnologías que posibiliten que la inteligencia artificial sustituya los trabajos más mecánicos, repetitivos y predecibles.

Se espera que operarios de maquinaria y empleados administrativos sean reemplazados por robots, especialmente en países desarrollados como Japón, donde ya se afirma que un 26% de las horas de trabajo actuales son susceptibles de ser automatizadas dentro de 10 años. Otros países que verán este fenómeno son Estados Unidos, Alemania, India y China.

White robot human features
Pepper, robot semi-humanoide fabricado por SoftBank Robotics, diseñado con la capacidad de leer emociones y reconocer rostros. Foto por Alex Knight / Unsplash

Sin embargo, los chinos podrían vivir una situación diferente, ya que tardarían más en adoptar este tipo de automatizaciones por su alto coste económico, de modo que muchas empresas que fabrican allí regresarían a sus países para evitar gastos salariales que serían considerados innecesarios frente a la creciente fuerza laboral automática. Al final la consecuencia sería la misma: cientos de trabajadores perderían su empleo. El estudio también anticipa que esta situación se asociará a un descenso salarial para los empleados en ocupaciones cada vez menos demandadas.

Está claro que la población en edad laboral necesita recibir una educación especializada y adquirir diversas competencias digitales, para asegurar que los humanos se encarguen de los trabajos más intelectuales, vinculados a la creatividad, la imaginación, la toma de decisiones críticas y el planteamiento de estrategias.

La era post-antibiótico

Si algo nos ha enseñado la pandemia global de Coronavirus, es que no estamos preparados para enfrentar una invasión de virus o bacterias agresivas. Los sistemas de salud y la investigación médica aún tienen mucho camino por recorrer ante los impredecibles microorganismos que están en constante evolución. Hasta ahora nos hemos salvado de varias enfermedades graves gracias a los antibióticos pero ¿qué pasaría si estos medicamentos dejan de ser efectivos?

Desde hace unos años la comunidad médica internacional está debatiendo sobre cómo protegernos ante las "superbacterias", que logran sobrevivir a los antibióticos tradicionales y generan nuevas cepas más resistentes que provocan efectos mucho más negativos en nuestra salud. En este escenario, las enfermedades que antes se consideraban inofensivas pasarían a ser mortales, y todas las cirugías serían procedimientos de alto riesgo e incluso intervenciones imposibles de realizar.

Scientist examines the result of a plaque assay, which is a test that allows scientists to count how many flu virus particles (virions) are in a mixture. To perform the test, scientists must first grow host cells that attach to the bottom of the plate, and then add viruses to each well so that the attached cells may be infected. After staining the uninfected cells purple, the scientist can count the clear spots on the plate, each representing a single virus particle.
Las "superbacterias", que sobrevivien a los antibióticos tradicionales, podrían cambiar la medicina tal y como la conocemos. Foto por CDC / Unsplash

Un estudio del Institute and Faculty of Actuaries in Britain predice que para el 2050 morirán cerca de 10 millones de personas cada año en el mundo debido a bacterias inmunes a los antibióticos que estamos acostumbrados a tomar. De hecho, el famoso científico Stephen Hawking creía que un final posible para la humanidad sería una pandemia causada por un microorganismo muy poderoso que no podremos erradicar.

Pero ante tal catástrofe parece que hay un rayo de esperanza. Algunos científicos están trabajando en diversas estrategias como el diseño de nuevos componentes antibacteriales para crear mejores antibióticos, o el desarrollo de microorganismos artificiales que puedan destruir bacterias problemáticas.

El auge de los vehículos autónomos

Regreso al futuro se equivocó al predecir que en 2015 tendríamos vehículos voladores, pero lo que sí podríamos ver en pocos años sería el aumento en nuestras carreteras de automóviles que no necesitan conductor.

Grandes empresas como Ford, General Motors, Toyota, Tesla, Honda y Uber están trabajando para ser pioneros en crear un vehículo autónomo totalmente funcional y capaz de circular sin ningún problema por cualquier ciudad. De hecho, en los últimos años se ha especulado bastante sobre cuándo tendremos estos ejemplares a nuestra disposición. Los avances continúan, pero con algunos problemas por el camino (el 18 de marzo de 2018 un automóvil de Uber que se movilizaba con sistema de conducción autónoma, arrolló a una mujer que atravesaba una calle en Arizona, Estados Unidos).

Por su parte, diversas startups y proyectos financiados por organismos internacionales trabajan para mejorar la movilidad en zonas urbanas por medio de transporte público autónomo. Por ejemplo, la Universidad de Michigan ha estado desarrollando el primer campo de pruebas para automóviles conectados, la M City. Un terreno que ocupa 32 acres y está situado en Ann Arbor, Michigan. Además de la universidad, también participan empresas como Honda, Nissan, Verizon, Ford y General Motors. Calculan que para 2021, M City será una ciudad autónoma y conectada con radares, cámaras y redes de comunicación para localizar todo tipo de elementos en tiempo real.

Así mismo, el gobierno de Estados Unidos planea invertir 4.000 millones de dólares para llenar las calles de vehículos autónomos. En California ya se puso en marcha una nueva ley que regula la circulación de estos modelos y el departamento de transporte diseñó un plan nacional para su desarrollo. La idea es que en un transcurso de diez años las principales marcas automovilísticas implementen y mejoren pruebas piloto, prototipos de nuevas infraestructuras urbanas y avances en seguridad vial.

Las personas dedicarán su tiempo dentro del vehículo a otras actividades diferentes a conducir.

En el futuro, cuando todos estos esfuerzos se vean reflejados en las carreteras, la forma en que nos movilizamos será muy diferente. La apariencia y el diseño de los automóviles se va a optimizar para transportar humanos que ya no necesitan conducir y que dedicarán su tiempo dentro del vehículo a otras cosas como trabajar o relajarse. Tendremos más espacio disponible porque no habrá necesidad de incluir partes como palancas de cambio, volantes o pedales, el permiso de conducir será cuestión del pasado, y niños y ancianos podrán viajar solos.

También se estima que los automóviles autónomos salven más de un millón de vidas cada año porque no existirá el error humano a la hora de conducir. Esto implica mayor seguridad vial y, por lo tanto, un ahorro importante de recursos en los sistemas de salud y una atención médica de mayor calidad, a medida que se reduzcan los accidentes en las carreteras.

Además, se espera el uso del vehículo como propiedad individual cambie hacia un uso compartido, de modo que cada vez haya menos de ellos en circulación. En concreto, los automóviles autónomos serán mayoritariamente propiedad de grandes flotas que ofrecerán sus servicios de movilidad. Así, se pronostica que para 2030 habrá una caída del 80% en la demanda de vehículos nuevos.

Editando nuestro ADN: ¿veremos el fin del cáncer?

El "descubrimiento biotecnológico más grande del siglo" podría cambiar la raza humana tal y como la conocemos. Se trata del CRISPR-Cas9, una herramienta de edición de genes que tiene diversas aplicaciones y que incluso ya genera debates éticos en la comunidad científica.

En los últimos años se ha especulado bastante sobre el potencial de este hallazgo, pero sin duda una de las afirmaciones que más ha llamado la atención, es la posibilidad de editar el genoma humano de manera fácil y rápida. Esto, entre muchas otras consecuencias, implica poder prevenir y curar enfermedades como el sida, la fibrosis quística, la distrofia muscular de Duchenne, la hemofilia, el cáncer, entre otras.

En teoría, CRISPR nos permitiría intervenir cualquier mutación genética para evitar enfermedades. De hecho, en el Hangzhou Cancer Hospital de China ya se está utilizando esta herramienta para tratar pacientes con cáncer, y en la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, se intenta cambiar una molécula de células inmunes para que sean capaces de encontrar y atacar tumores.

Un paciente del Hospital Hangzhou recibe un tratamiento basado en edición genética con CRISPR para combatir el cáncer de esófago.

Las posibilidades son infinitas, pero desde ya se están viendo avances en investigación biológica, por ejemplo, en la fabricación de nuevos y mejores medicamentos. Otros usos interesantes incluyen el estudio y la modificación de bacterias y genes de animales, el regreso de especies ya extintas, la eliminación de enfermedades genéticas en mascotas o la posibilidad de confeccionar nuevos alimentos con características particulares.

Ya se habla de crear leche, huevos o frutos secos que no generen ningún tipo de alergia o intolerancia alimentaria. De hecho, en este campo hay algunos casos relevantes que hoy son una realidad. Por ejemplo, una compañía británica que dice haber confeccionado un tipo de grano de café naturalmente descafeinado, un grupo de investigadores en Brazil que logró fabricar tomates picantes mezclados con una variedad de chile, y un laboratorio en Noruega que intenta producir un tipo de salmón de crecimiento más rápido y con menos posibilidades de enfermarse.

Por otra parte, el laboratorio argentino Kheiron-Biotech está editando el genoma de caballos de carreras para generar razas más rápidas, fuertes y con mejores capacidades para saltar, y la compañía Synthetic Genomics, creó una nueva cepa de alga que se puede utilizar para producir biodiesel, un combustible derivado de aceites vegetales. Ahora están trabajando con la petrolera ExxonMobil para alcanzar el objetivo de producir 10.000 barriles diarios de este bio-combustible para el año 2025.

El planeta tierra en cuidados intensivos

Para nadie es un secreto que la humanidad esta causando daños irreversibles en el medio ambiente. Lo que pocos saben es qué tan graves serán las consecuencias de nuestra irresponsabilidad. En un futuro no muy lejano, nuestro hábitat se verá seriamente afectado, e incluso la continuidad de la raza humana podría estar en peligro.

Hemos modificado el ciclo de carbono del planeta en tiempo record, lanzando enormes cantidades de CO2 a la atmósfera: una modificación que antes ocurría de manera natural y precedida por millones de años entre una y otra. Estos cambios podrían impulsar escasez de agua dulce, modificaciones radicales en las condiciones de producción de alimentos, y aumento del número de muertes causadas por inundaciones, tormentas, olas de calor, sequías y enfermedades. En el peor de los escenarios, el agotamiento de recursos naturales provocaría guerras por conseguirlos. Por ejemplo, enfrentamientos mundiales por agua dulce.

Según un informe del IPCC, Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, es probable que el aumento de temperatura de la superficie global para finales del siglo XXI supere los 1,5°C, comparado con las registradas en 1850. Un umbral de 2°C se ha considerado durante mucho tiempo como la puerta de entrada al calentamiento riesgoso. Para evitar esta tendencia, habría que implementar "cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad".

Incluso si reducimos drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero en este momento, los expertos afirman que los efectos continuarán porque partes del sistema climático, especialmente grandes cuerpos de agua y hielo, pueden tardar cientos de años en responder a los cambios de temperatura. También lleva décadas eliminar los gases de efecto invernadero de la atmósfera.

Los efectos de este fenómeno son claros: los océanos y las zonas heladas, víctimas del calentamiento global, se evaporan a gran velocidad, amenazando a sectores enteros de la humanidad, que debe reducir sus emisiones de CO2 lo más rápidamente posible para limitar los daños.

Los glaciares se están derritiendo debido al calentamiento global. Foto por Alto Crew / Unsplash

Por ahora, la temperatura de los océanos sigue avanzando: "en un escenario de +2°C, ya no habría un arrecife de coral. No son sólo áreas hermosas para ver, sino que permiten que 500 millones de animales vivan allí. Son lugares donde se encuentra una de cada tres especies del océano. Por lo tanto, hay un impacto en la fauna y la flora con un fuerte empobrecimiento de la biodiversidad de los ríos, estuarios y costas, donde las especies oceánicas se reproducen, y permiten a 3.000 millones de personas alimentarse de proteínas animales a través de la pesca", afirma Ludovic Frère-Escoffier, director del programa Vida de los Océanos de WWF Francia.

El nivel del mar subió 2,5 veces más rápido a principios del siglo XXI que en el siglo XX, y seguirá subiendo. Se espera un aumento del nivel del mar de al menos un metro de aquí a 2100, lo que implica pequeñas islas amenazadas por las inundaciones y desaparición de los glaciares. Desafortunadamente, algunos de los impactos devastadores del cambio climático ya son irreversibles.

En total, de aquí a mediados de siglo, más de 1.000 millones de personas vivirán en zonas costeras bajas particularmente vulnerables a las inundaciones u otros fenómenos meteorológicos extremos, agravados por el aumento del nivel del mar y el cambio climático. De hecho, se cree que podría haber 280 millones de migrantes climáticos para 2100. Lo peor es que incluso en un mundo con 2°C más, muchas megalópolis e islas pequeñas podrían verse afectadas por un evento extremo al menos una vez al año, lo que hasta ahora sólo ocurría cada 100 años.

Como si fuera poco, otra cuestión que genera varios interrogantes es la posibilidad de que la vida se acabe tal y como la conocemos. Una investigación de Science Advances indica que el detonante final de una extinción masiva podrían ser las cantidades de carbono que están siendo absorbidas de la atmósfera por el océano, mismas que si siguen su curso y llegan a 310 gigatonetas, significarán el final del Holoceno (la actual época geológica). Según el autor, Daniel Rothman, estamos muy cerca de alcanzar esa cantidad, momento en el que entraremos en un “territorio desconocido”. Incluso, algunas proyecciones matemáticas indican que es probable que para el año 2100 nos extingamos debido, en gran parte, a la crisis ambiental.