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3 ciudades europeas poco famosas que debes conocer

Más allá de París, Roma y Londres, en Europa hay varias ciudades interesantes que ofrecen mucho por conocer. Aunque ir a los destinos más famosos es imprescindible, vale la pena salirse de lo tradicional para explorar otras opciones que esconden valiosas sorpresas y que incluso pueden ser más económicas.

Así que para los aventureros que quieren conocer más de Europa y descubrir paisajes diferentes a la Torre Eiffel o el Coliseo Romano, aquí hay una pequeña selección de ciudades atractivas no muy populares que puedes visitar en un mismo viaje porque están muy cerca entre sí, a tan solo algunas horas en tren o bus.

Praga

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La capital de República Checa parece el escenario de un cuento de hadas. Con un amplio legado histórico, hay mucho para ver y aprender en un ambiente único y llamativo. No sorprende que desde 1992 su casco histórico haya sido declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

El Puente de Carlos, el monumento más famoso de la ciudad, se empezó a construir en 1357. Con más de 500 metros de largo y 10 de ancho, actualmente es peatonal aunque en su auge tuvo 4 carriles destinados al paso de carruajes. Situadas a cada lado hay 30 estatuas. La primera se instaló en 1683 y representa a San Juan Nepomuceno, quien fue santificado en el siglo XVIII. Al otro lado del puente hay diversos locales de artesanías y comidas que merecen una vista extendida.

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Otras atracciones importantes son la Torre de la Pólvora (de estilo gótico y construida en 1475), el Castillo de Praga (la fortaleza medieval más grande del mundo), El Cementerio Judío (uno de los lugares más impactantes de la ciudad, fundado en 1439) y, por supuesto, la Plaza de la Ciudad Vieja, que alberga el tesoro más interesante de Praga: el reloj astronómico.

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Es el reloj medieval más famoso del mundo. Fue construido en 1410 y perfeccionado a lo largo del siglo XVI. Se compone de tres partes: un calendario que representa los meses del año, un reloj cuya función no es dar la hora sino representar las órbitas del sol y de la luna, y un conjunto de 12 figuras que representan a los santos apóstoles y que aparecen desfilando cada hora. Además, hay cuatro figuras adicionales que mueven los brazos o la cabeza: el Turco, la Avaricia, la Vanidad y la Muerte. Definitivamente una reliquia que debes ver en persona.

Budapest

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En la capital de Hungría dan ganas de tomarle fotos a todo lo que se ve. El río Danubio, fuente de inspiración para diversos artistas a lo largo de la historia, separa a Buda y Pest, las dos ciudades que hoy se unen para formar este destino europeo que últimamente ha cobrado mucha importancia a nivel turístico.

Entre los lugares que debes visitar está El Parlamento de Budapest que, construido entre 1884 y 1992, es el tercer parlamento más grande del mundo después del de Rumania y Argentina. Por otra parte, el Castillo de Buda, también conocido como Palacio Real, se ubica en lo alto de la colina de Buda donde también hay muchas calles interesantes para perderse durante horas. Se puede subir caminando por las escaleras que salen del Puente de las Cadenas (el más antiguo de Budapest y el más famoso del Danubio), o en el Funicular Budavári Sikló. Otra visita obligada es el Bastión de los Pescadores, un mirador en la orilla oeste del Danubio.

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Vale la pena hacer un crucero a lo largo del Danubio para tener una vista privilegiada de todos estos monumentos. Algunos tours nocturnos incluyen cena a bordo con música en vivo.

Otros puntos llamativos son la Plaza de los Héroes, que junto a la Avenida Andrássy forma un conjunto arquitectónico declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, y la Basílica de San Esteban, el edificio religioso más grande de Hungría, nombrada así en honor al primer rey de este país, Esteban I (975–1038). Su mano derecha se encuentra dentro del templo y es considerada una de las reliquias sagradas más importantes de los húngaros.

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Budapest también es conocida como la capital mundial de los balnearios, así que reserva una tarde de tu viaje para darte un baño en sus aguas termales con propiedades curativas. Por ejemplo, los baños de Széchenyi tienen piscinas interiores y exteriores, salas de tratamiento, turcos y saunas.

Viena

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Elegancia y cultura en una ciudad que no tiene que envidiarle a París. Considerada la capital mundial de la música, sus auditorios y teatros ofrecen múltiples conciertos de música clásica y también propuestas progressive en festivales que se celebran durante todo el año. Por aquí pasaron Mozart y Beethoven y ahora encuentras estrellas de ópera de talla internacional e importantes bandas de jazz, pop y rock. Los Niños Cantores de Viena hacen presentaciones regularmente, así como las famosas Orquesta Filarmónica de Viena y Orquesta Sinfónica de Viena.

La atracción más visitada de la capital de Austria es el Palacio de Schönbrunn, una de las construcciones barrocas más importantes de Europa. Construido entre 1696 y 1701 por la dinastía real de los Habsburgo, hoy forma parte del patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

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Cuenta con 1441 salas de las cuales 45 se pueden visitar, entre ellas el famoso Salón de los Espejos, donde Mozart interpretó varias piezas musicales cuando tan solo era un niño prodigio. En este palacio reposa la historia de la monarquía austriaca, que estuvo activa hasta el año 1918, cuando el rey Carlos I firmó su renuncia al trono y dio punto final a cerca de cinco siglos de reinado de su dinastía. Otros palacios importantes que merecen una visita son Hofburg y Belvedere.

En Vienna también hay que conocer el Barrio de los Museos o MuseumsQuartier (MQ), uno de los complejos culturales más grandes del mundo, que en una superficie de 60.000 m2 reúne los géneros artísticos más diversos, restaurantes, cafés y tiendas, ubicados en edificios que mezclan arquitectura barroca y moderna. Allí los lugares más visitados son el Museo Leopold, El Museo de Arte Moderno y el Kunsthalle Wien.

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Pero hablando de museos, los imprescindibles y más importantes de la ciudad, son el Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum) y el Museo de Historia Natural (Naturhistorisches Museum), ambos ubicados uno frente al otro en la Plaza de María Teresa.

Texto y fotografías: A. Rincón