Las personas más longevas del mundo tienen algo en común: saben cuál es el propósito de su vida. Parece que el camino hacia la felicidad y la buena salud empieza cuando se pone en práctica un principio japonés milenario llamado Ikigai.

¿Alguna vez te has preguntado cuál es el sentido de la vida? O mejor aún, ¿podrías explicar concretamente cuál es el propósito de tu existencia? Si no puedes responder esta pregunta con una sensación certeza y tranquilidad, haces parte de un gran grupo de personas que todavía no ha encontrado su lugar en el mundo.

En realidad, muchos de nosotros estamos anclados a actividades o empleos insatisfactorios que no nos llenan y que son meras rutinas que debemos cumplir por obligación. Aunque tal vez ya nos hayamos acostumbrado a vivir así, este estado permanente de inconformidad y desapego nos impide ser felices, e incluso, afecta nuestra salud y reduce nuestra expectativa de vida.

Si, parece que tener un propósito satisfactorio en la vida se relaciona con la longevidad. Según un estudio publicado en Science Daily, esa sensación de plenitud y felicidad que llega cuando sabemos claramente cuál es el sentido de nuestra vida, tiene una relación directa con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad. Esta manera de vivir se conecta con un estilo de vida más saludable, más motivación y resiliencia y, por lo tanto, menos agotamiento y estrés.

De hecho, el investigador Dan Buettner estudió varios grupos de personas en lugares mundialmente reconocidos por albergar gente longeva, entre ellos la isla de Okinawa en Japón, la ciudad que ocupa el primer lugar en cuanto a esperanza de vida en el mundo. Allí descubrió que las personas siguen un principio filosófico llamado Ikigai, además de llevar una alimentación saludable y hacer actividad física frecuente. El autor habla sobre ello en su libro Blue Zones: Lessons for Living Longer from the People Who'Ve Lived the Longest y explica la influencia del Ikigai en esta conferencia de TED llamada Cómo vivir para llegar a los 100 años.

La fórmula para ser feliz y extender la juventud

El concepto de comer sano y mover el cuerpo para mantener la buena salud no es ninguna novedad, pero el Ikigai no suena familiar para la mayoría. En términos simples se trata de "la razón por la que te levantas cada mañana". Es la combinación de las palabras "iki" (vida, vivir) y "kai" (valor, efecto, resultado, utilidad. Se pronuncia "gai"). Es la razón de vivir que te impulsa a mantenerte activo y emocionado ante el futuro, incluso cuando estás enfrentando situaciones adversas.

Pero, ¿cómo encontrar ese propósito vital que me hará sentir pleno? Pues bien, el Ikagai es el resultado de combinar cuatro factores: pasión, misión, vocación y profesión.

- Pasión: lo que amas hacer

- Misión: lo que el mundo necesita

- Vocación: para lo que eres bueno

- Profesión: por lo que te pueden pagar

Este diagrama de Venn lo muestra claramente:

Encuentra tu Ikigai

Encontrar la intersección donde se encuentran pasión, misión, vocación y profesión no es tarea fácil. ¿Cuántas veces hemos escuchado historias de amigos o conocidos que abandonaron su verdadera pasión porque no podían ganar dinero con ello? O tal vez conozcas a alguien que siguió ciegamente su pasión sin tener bases realistas, para después desilusionarse al ver que no pudo lograr un objetivo tangible. Lo cierto es que son muy pocos los afortunados que han logrado dedicarse a desplegar sus talentos e intereses a cambio de una remuneración económica satisfactoria.

Al parecer la mayoría de nosotros ha sacrificado pasión, misión o vocación en busca de una profesión que nos permita tener un salario digno, e incluso vivir con ciertas comodidades. No sorprende que haya tantas personas frustradas e inconformes con su vida rutinaria, esperando con ansia que llegue el fin de semana o las vacaciones para dedicarse a hacer lo que verdaderamente les gusta y les da satisfacción. Podría decirse que la solución ante esa sensación de "lo que hago no me llena" es encontrar tu Ikigai. Pero, ¿cómo?

Como primer paso, intenta completar el diagrama anterior con información sobre ti. Pregúntate:

- Pasión: ¿qué me parece interesante, divertido o motivante?, ¿a qué me dedicaría si no tuviera que preocuparme por el dinero?, ¿en qué gastaría mi tiempo si tuviera unas largas vacaciones?, ¿de qué tema puedo hablar con entusiasmo durante horas y horas?, ¿qué me emociona hacer?

- Misión: ¿qué problemas en mi comunidad o sociedad me gustaría ayudar a mejorar?, ¿qué situaciones en el mundo me conmueven o me inquietan?, ¿podría lograr un impacto positivo en otras personas?, ¿mi trabajo seguiría siendo relevante dentro de una década o incluso dentro de cien años?

- Vocación: ¿qué tareas de mi ocupación actual puedo hacer fácilmente y casi sin esfuerzo? ¿en qué me destaco en comparación a los demás? ¿con más educación y experiencia podría llegar a estar entre los mejores? ¿cuáles son mis dones naturales que no he explorado hasta ahora?

- Profesión: ¿una empresa o un particular podrían necesitar mi trabajo? ¿otras personas estarían dispuestas a pagar por lo que hago?, ¿me están pagando o alguna vez me han pagado por ese trabajo?, ¿a otras personas les están pagando por hacer lo mismo?

Evidentemente, esto requiere un trabajo profundo de introspección y un esfuerzo por ser sincero con uno mismo. Lo importante es mantener la mente abierta y no descartar ninguna idea. Tómate tu tiempo e intenta encontrar conexiones naturales entre lo que hayas descubierto. Es normal que las relaciones no sean muy evidentes al principio, así trata de abordar el proceso con calma. Si es necesario, pide la opinión de familiares o amigos para que te den una perspectiva externa.

En definitiva, el Ikigai se trata de encontrar alegría, plenitud y equilibrio en la rutina diaria de la vida. Es una filosofía que invita a ser fiel a nuestras pasiones, aportar algo útil a la sociedad donde vivimos y, en ese camino, lograr una retribución económica como recompensa por nuestro esfuerzo. ¿Es esa la clave de la felicidad? Es arriesgado afirmarlo ciegamente, pero parece un buen lugar para empezar.